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Cómo explicarle deuda técnica a un cliente no técnico

La conversación más difícil no es el precio: es pedir dos semanas para cambiar algo que el cliente nunca va a ver. Explicada como riesgo con número, deja de ser un pedido de fe.

La conversación más difícil del trabajo independiente no es sobre el precio. Es pedir dos semanas para cambiar algo que el cliente nunca va a ver.

Explicarlo en términos de ingeniería fracasa — y merece fracasar. “El servicio tiene tres mil líneas y no tiene tests” es una descripción de mi incomodidad, no de su riesgo. Del otro lado de la mesa suena a un artesano pidiendo permiso para lijar algo que ya funciona.

Traducir cada ítem a un riesgo con consecuencia

Lo que cambió la conversación fue traducir cada punto a un riesgo con una consecuencia y una probabilidad, en su idioma:

  • No “estas consultas no tienen filtro de tenant” sino “existe un camino por el que una empresa podría ver los números de otra, y si pasa una sola vez vas a tener que explicárselo a un cliente”.
  • No “este método no es transaccional” sino “si esto falla a mitad de camino, la entrega queda registrada y el stock no, y alguien lo concilia a mano”.
  • No “el esquema no está versionado” sino “no podemos reconstruir la base de datos desde cero, así que una falla seria es una recuperación larga en vez de una corta”.

Después, un costo aproximado y — esta es la parte que yo antes salteaba — una respuesta honesta a qué pasa si no lo hacemos. A veces la respuesta es “convivimos con eso”, y es una decisión de negocio legítima, tomada por la persona dueña del negocio.

Dos cosas que aprendí por las malas

Nunca esconder trabajo de deuda dentro de la estimación de un feature para hacerlo pasar. Cuando se atrasa, mentiste sobre el feature.

Llevar los riesgos como una lista para priorizar juntos, no como un ultimátum. El cliente sabe cosas sobre su exposición que yo no sé: qué cliente suyo es sensible, qué época del año no tolera interrupciones, qué proceso tiene un plan B en papel.

La deuda técnica explicada como deuda técnica es un pedido de confianza. Explicada como riesgo con un número, es una decisión — y las decisiones de negocio son de quien pone el negocio.

Es el mismo principio con el que trabajamos en YSY Software: el cliente decide con información, no con fe. Por eso cada etapa se presupuesta cerrada y cada riesgo se conversa antes, no después.